“¿Puede estar tu hogar a miles de kilómetros de casa?
Ver la vida en blanco
y negro no es divertido.
Laura padece una
extraña enfermedad que le impide apreciar los colores, pero si últimamente su
vida es gris no es solo porque sufre acromatopsia. Acaba de romper con su novio
y sus padres no dejan de pelearse tras el divorcio. Por eso, decide alejarse de
todo y toma el primer avión que sale del aeropuerto.
El destino la lleva
hasta Reikiavik, Islandia. Allí conoce al simpático Orri, quien le propone
emprender un viaje para recorrer el país con él y su no tan simpático amigo
Gudjon. Quizá no sea una idea sensata, pero no es que Islandia ofrezca muchas
opciones a una chica que se ha escapado de su casa.
Lo que Laura nunca
podría sospechar es que los dos islandeses esconden un secreto imposible de
creer, incluso para alguien como ella, y que ese viaje la cambiará para siempre.”
TITULO: Heima
es Hogar en islandés
AUTOR: Laia
Soler
AÑO: 2015
EDITORIAL: Plataforma
Editorial Neo (Ediciones Urano)
FORMATO:
Paperback
No. DE
PAGINAS: 353
GENERO: Juvenil/Fantasía
Muchísimas
gracias a Ediciones Urano México por el ejemplar!!
Lo primero que me atrajo de este
libro es el hecho que la protagonista sufra de
acromatopsia. Nunca había leído una historia en la que se tocara esta
enfermedad, así que cuando leí la sinopsis, me dije que definitivamente tenía
que leerlo.
Dicha protagonista, Laura, es tan
necia como complicada, específicamente en esta etapa de su vida que es cuando
la conocemos, como si no bastara verlo todo en tonos de gris, sus padres no
dejan de asfixiarla con sus continuas peleas y su novio, bueno ex novio Javier la
estaba poco a poco convirtiendo en alguien que no estaba ni cerca de quien es
Laura en realidad.
Por estas razones, Laura decide que
lo mejor es alejarse, tomarse un “año sabático” como lo llamo yo, y eso me conecto muchísimo más
con ella, ya que yo misma he sentido esa necesidad de poner pausa a todo lo que
sucede y concentrarme solo en mí.
Solo
que Laura si decide poner tierra de por medio y una vez que vacía buena parte
de su tarjeta de crédito (bueno, de sus padres), se dirige al aeropuerto y tras
muchas horas, es una pequeña familia quien le da la pauta para dirigirse a su
nuevo destino; Reikiavik, Islandia.
Una
vez ahí se da cuenta de que eligió un destino muy exótico y que odia el olor
del agua caliente, pero que funciona perfecto al estar tan lejos de casa.
Laura
está acostumbrada o resignada a ver la vida pasar en sus tonos de gris, incluso
tiene sus propios chistes privados al respecto, como llevar su cabello teñido
de violeta, pero ella esconde un gran secreto, que nadie conoce. Si bien no es
capaz de notar los colores en todo su esplendor, ella puede oír o sentir la
magia especial que envuelve a los colores. Y es en Islandia, donde conoce a dos
islandeses; Orri y Gudjon. Orri es un chico sumamente jovial y alegre, muy
diferente a Gudjon, quien es más serio y que aparentemente tiene muchos
problemas. Y gracias a que se enfrasca en una aventura con ellos dos es que
ella descubre algo que le cambia el sentido a su vida.
Y también
su nombre, Orri la nombra Heima, que es hogar en islandés. Esa es una frase común
de ligue de Orri, pero a Laura se le queda ese nombre por todo el libro.
Me
es difícil tratar de contarles más sin ser una bomba de spoilers así que no me
adentrare ya más en la historia, porque la magia de este libro radica en cómo
vas descubriendo absolutamente TODO por ti mismo, como te das cuenta de que no
hay nada que este de mas, todo tiene un porqué y un significado.
Cada
inicio de capitulo esta titulado con el nombre de la ciudad que van visitando,
lo cual es un detalle que me encanto. Así como la pequeña bandera que va
recorriendo con ellos todo el país, que también nos muestran en cada inicio de
capitulo.
Es
una lectura fluida que se complementa con fotos de todo lo que Laura/Heima va
viendo en este recorrido por toda la isla, y las fotografías las vemos como si fuéramos
sus ojos, o sea en tonos de grises.
Y
por si estas fotografías no fueran suficiente, el libro nos da también la
oportunidad de “escucharlo”;
esto gracias a la bella canción y la melodiosa voz de Drew Túa, la cual puedes
escuchar AQUI.
La letra es perfecta y escucharla mientras lees el libro
simplemente me erizaba la piel.
La
historia es muy es descriptiva pero no deja de avanzar con fluidez, tanto que
me es difícil encasillarla en un solo género, ya que va dando saltos casi
imperceptibles que lo único que yo podía hacer era seguir sorprendiéndome de
TODO lo que se esconde tras este libro.
En
definitiva es una historia muy bella, con muchos matices y muchos toques místicos
que definitivamente te mantiene pegado a sus páginas.
Ahora,
con su permiso, voy a buscar como loca el anterior libro de Laia Soler; Los días
que nos separan.
























